Marianella Salazar / El Nacional
El presidente Santos está pagando un alto costo político en aras del proceso de paz en el cual Venezuela actúa como garante. ¿Garante de qué o de quién?, pues de su socia y aliada, la narcoguerrilla de las FARC. A estas alturas, después de tantas humillaciones inferidas por el presidente Maduro no solo en materia de insultos, sino de la difícil crisis humanitaria creada con los deportados y el maltrato a humildes familias colombianas acusadas injustamente de contrabandistas y paramilitares, es hora de que Santos aparte al gobierno venezolano de las negociaciones en La Habana –como lo han sugerido varios ex presidentes latinoamericanos–, pues sus intereses son los del grupo terrorista que despliega negocios y actividades ilícitas en territorio venezolano, donde son amos y señores, especialmente en los estados fronterizos de Táchira y Zulia donde se ha dictado el estado de excepción. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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