MIGUEL BAHACHILLE M. | EL UNIVERSAL
La petulante premisa catequizada por Chávez, ahora seguida por Maduro, según la cual el comercio per se constituye una nociva y especulativa actividad que beneficia solo a un pequeño sector de la economía en detrimento de la mayoría, ha demostrado ser, luego de 16 años de experimentos, una aciaga simplificación aplaudida a veces por ignorancia o, peor, por malsanos intereses subalternos. Desde los diestros fenicios pasando por el esplendor de las mercaderías en el Puerto de Alejandría, el comercio lleva implícito una extraordinaria movilidad no solo económica sino social por la cantidad de mano de obra que requiere. Esa "noción mercantilista" que predominó durante los siglos XVI y XVII y asumió inmenso auge entre el XVII y XVIII, se hizo imprescindible para ampliar el poder no solo económico sino político de países y regiones. Surge entonces la acreditación académica de diversas Escuelas y Teorías Económicas. CLIC AQUI para seguir leyendo...
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