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Aurelio Gil Beroes
avn.info.ve
Tal vez el problema más importante que deberán resolver los integrantes de la “mesa de la unidad democrática” (MUD) es el asunto, nada simple, de definir la doctrina política que respaldará su campaña electoral el próximo año.
Como se sabe, además de los grandes medios privados de comunicación, esa instancia opositora está integrada por los restos de los viejos partidos de la IV República: Acción Democrática, de filiación socialdemócrata; Copei, de orientación demócrata cristiana; los derivados de estos dos partidos y ahora una junta de agrupaciones de remoto y aborrecido origen marxista que ha asumido el nombre de Frente Progresista por el Cambio.
Claro está que las definiciones ideológicas no son algo esencial cuando, tal como ocurre en el país, el pragmatismo prima sobre toda otra consideración en las filas opositoras.
Sin embargo, es seguro que algo tendrán que hacer y alegar al respecto, cuando, desatadas las apetencias electorales, se recurra a las ideas para morigerar el tono de la confrontación y presentarse en debates políticos con algo de responsabilidad.
Así el país podría apreciar, y ojalá que el mundo, los hoy casi imperceptibles matices diferenciadores entre los socialdemócratas venezolanos y los demócrata cristianos, y entre estos y sus derivados. Capítulo aparte merece el Frente Progresista por el Cambio.
Tres orientaciones y un vacío
Por sus orígenes es posible identificar tres orientaciones doctrinarias presentes en la mesa opositora.
Ellas son: la socialdemocracia, corriente que surge a finales del siglo XIX, desprendida del pensamiento socialista, y que se diferencia de éste en que concibe los cambios sociales por evolución mediante reformas parlamentarias. Es la llamada corriente reformista en la izquierda tradicional, que no postula los intereses históricos de los trabajadores como eje de organización de la sociedad.
La socialcristiana, una ideología política de inspiración cristiana, que aunque tiene su origen a mediados del siglo XIX en los postulados de Federico Ozanam, se constituye como cuerpo doctrinario en el siglo XX ( humanismo cristiano) como una reacción de la Iglesia católica ante el avance de las ideas socialistas en las masas obreras europeas.
En tercer lugar está la corriente neoliberal, representada en la mesa opositora por la organización política Súmate, en la persona de María Corina Machado. Esta corriente expresa la línea más voraz del capitalismo contemporáneo, y es una expresión practicada y compartida por el resto de integrantes de de la MUD.
En las décadas finales del siglo XX las medidas privatizadoras neoliberales aplicadas por los distintos gobiernos latinoamericanos significaron la pérdida de más de 4 mil empresas, patrimonio de estas naciones, que fueron a parar a manos de transnacionales o del sector privado de esos países.
El neoliberalismo postula la reducción del Estado a su mínima expresión, para que la “iniciativa privada” asuma el control de todos los servicios y tareas, quedando el Estado sólo con funciones contraloras y, en algunos casos, de defensa.
Finalmente, es necesario considerar a la gente del Frente Progresista para el Cambio, compuesto por individuos y agrupaciones disidentes del pensamiento socialista y del gobierno bolivariano.
Parecerían una importante conquista de la MUD, pero más bien son un escollo, un vacío sin opciones. Y, si no se perfilan políticamente, terminarán fagocitados por las corrientes socialdemócrata o demócrata cristiana.
Corrientes, partidos y 10 candidatos
Los partidos que integran la “mesa de la unidad democrática”, en una demostración de esfuerzo unitario, han lanzado a la calle, hasta ahora, los nombres de 10 individuos para competir en las elecciones primarias opositoras de febrero de 2012.
Identificadas las corrientes doctrinarias dentro de la MUD, nos queda reconocer los partidos que las integran y sus candidatos.
Corriente socialdemócrata: Acción Democrática (AD), precandidato: Henry Ramos Allup; Un nuevo tiempo (UNT), partido surgido del seno de AD, precandidatos: Manuel Rosales y Pablo Pérez; Alianza Bravo Pueblo (ABP), escisión de AD, precandidato: Antonio Ledezma.
Corriente demócrata cristiana: Comité de Política Electoral Independiente (Copei), precandidatos: Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, César Pérez Vivas y Enrique Salas Feo. Esta lista parece incluir las aspiraciones de dos derivados de este partido, que son Convergencia y Proyecto Venezuela.
Primero Justicia, otro derivado de Copei, precandidatos: Enrique Capriles Radonsky y Julio Borges.
Otra opción de las muchas que pueden surgir del sector pro capitalista de la política nacional es el empresario Lorenzo Mendoza, presidente del grupo de empresas Polar, quien parece estar esperando para, de presentarse la oportunidad, lanzarse al ruedo electoral.
Frente Progresista para el Cambio
Mención especial, como dijimos, requiere el Frente Progresista para el Cambio, integrado por disidentes del marxismo y del proceso bolivariano.
Si este frente se asocia electoralmente con la MUD sus integrantes corren el riesgo de desaparecer políticamente del escenario, engullidos por los grupos socialdemócrata y demócrata cristiano.
Si se proyectan solos, tienen que basar su campaña en las diferencias que mantienen con el presidente Chávez y su proyecto político, para lo cual tienen que presentar un plan de país que hasta ahora no tienen, y que requiere de procesar nuevas, viejas y profundas contradicciones entre los distintos factores que integran el frente.
Sus integrantes: Movimiento al Socialismo (MAS), Causa R, Bandera Roja y Patria Para Todos (PPT) e individualidades provenientes de otros factores. Precandidato visible: Henry Falcón, actual gobernador de Lara.
Bancarrota ideológica
Puestos, de hecho, frente a la confrontación electoral del próximo año, surge la pregunta: ¿Qué planteamientos ideológicos y políticos esgrimirá esta oposición ante el país?
Lejos de eso, la oposición probablemente planteará una campaña basada en exacerbar los errores del Gobierno y la ineficacia puntual de algunos servicios, porque ¿qué puede ofrecer a nivel reivindicativo que no esté contemplado en la Constitución Bolivariana y en las leyes habilitantes?
¿Qué puede ofrecer a nivel ideológico si sus proyectos de país, agotados, se hundieron con la IV República, arrastrando consigo valores morales, permanentes, de nuestro pueblo?
¿Qué puede plantear si su arquetipo del hombre y la mujer venezolanos se desdibujó en medio de la desigualdad y la miseria de nuestro pueblo?
¿Qué puede plantear para superar la propuesta humanitaria, igualitaria y justiciera del proyecto bolivariano?
En algún momento de este proceso histórico se pudo plantear la herejía: el socialismo, pero el presidente Chávez se adelantó.
La oposición venezolana está en bancarrota ideológica, y conducida sólo por su pragmatismo y los vínculos que la atan con los intereses antinacionales del imperialismo norteamericano.
Como se sabe, además de los grandes medios privados de comunicación, esa instancia opositora está integrada por los restos de los viejos partidos de la IV República: Acción Democrática, de filiación socialdemócrata; Copei, de orientación demócrata cristiana; los derivados de estos dos partidos y ahora una junta de agrupaciones de remoto y aborrecido origen marxista que ha asumido el nombre de Frente Progresista por el Cambio.
Claro está que las definiciones ideológicas no son algo esencial cuando, tal como ocurre en el país, el pragmatismo prima sobre toda otra consideración en las filas opositoras.
Sin embargo, es seguro que algo tendrán que hacer y alegar al respecto, cuando, desatadas las apetencias electorales, se recurra a las ideas para morigerar el tono de la confrontación y presentarse en debates políticos con algo de responsabilidad.
Así el país podría apreciar, y ojalá que el mundo, los hoy casi imperceptibles matices diferenciadores entre los socialdemócratas venezolanos y los demócrata cristianos, y entre estos y sus derivados. Capítulo aparte merece el Frente Progresista por el Cambio.
Tres orientaciones y un vacío
Por sus orígenes es posible identificar tres orientaciones doctrinarias presentes en la mesa opositora.
Ellas son: la socialdemocracia, corriente que surge a finales del siglo XIX, desprendida del pensamiento socialista, y que se diferencia de éste en que concibe los cambios sociales por evolución mediante reformas parlamentarias. Es la llamada corriente reformista en la izquierda tradicional, que no postula los intereses históricos de los trabajadores como eje de organización de la sociedad.
La socialcristiana, una ideología política de inspiración cristiana, que aunque tiene su origen a mediados del siglo XIX en los postulados de Federico Ozanam, se constituye como cuerpo doctrinario en el siglo XX ( humanismo cristiano) como una reacción de la Iglesia católica ante el avance de las ideas socialistas en las masas obreras europeas.
En tercer lugar está la corriente neoliberal, representada en la mesa opositora por la organización política Súmate, en la persona de María Corina Machado. Esta corriente expresa la línea más voraz del capitalismo contemporáneo, y es una expresión practicada y compartida por el resto de integrantes de de la MUD.
En las décadas finales del siglo XX las medidas privatizadoras neoliberales aplicadas por los distintos gobiernos latinoamericanos significaron la pérdida de más de 4 mil empresas, patrimonio de estas naciones, que fueron a parar a manos de transnacionales o del sector privado de esos países.
El neoliberalismo postula la reducción del Estado a su mínima expresión, para que la “iniciativa privada” asuma el control de todos los servicios y tareas, quedando el Estado sólo con funciones contraloras y, en algunos casos, de defensa.
Finalmente, es necesario considerar a la gente del Frente Progresista para el Cambio, compuesto por individuos y agrupaciones disidentes del pensamiento socialista y del gobierno bolivariano.
Parecerían una importante conquista de la MUD, pero más bien son un escollo, un vacío sin opciones. Y, si no se perfilan políticamente, terminarán fagocitados por las corrientes socialdemócrata o demócrata cristiana.
Corrientes, partidos y 10 candidatos
Los partidos que integran la “mesa de la unidad democrática”, en una demostración de esfuerzo unitario, han lanzado a la calle, hasta ahora, los nombres de 10 individuos para competir en las elecciones primarias opositoras de febrero de 2012.
Identificadas las corrientes doctrinarias dentro de la MUD, nos queda reconocer los partidos que las integran y sus candidatos.
Corriente socialdemócrata: Acción Democrática (AD), precandidato: Henry Ramos Allup; Un nuevo tiempo (UNT), partido surgido del seno de AD, precandidatos: Manuel Rosales y Pablo Pérez; Alianza Bravo Pueblo (ABP), escisión de AD, precandidato: Antonio Ledezma.
Corriente demócrata cristiana: Comité de Política Electoral Independiente (Copei), precandidatos: Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, César Pérez Vivas y Enrique Salas Feo. Esta lista parece incluir las aspiraciones de dos derivados de este partido, que son Convergencia y Proyecto Venezuela.
Primero Justicia, otro derivado de Copei, precandidatos: Enrique Capriles Radonsky y Julio Borges.
Otra opción de las muchas que pueden surgir del sector pro capitalista de la política nacional es el empresario Lorenzo Mendoza, presidente del grupo de empresas Polar, quien parece estar esperando para, de presentarse la oportunidad, lanzarse al ruedo electoral.
Frente Progresista para el Cambio
Mención especial, como dijimos, requiere el Frente Progresista para el Cambio, integrado por disidentes del marxismo y del proceso bolivariano.
Si este frente se asocia electoralmente con la MUD sus integrantes corren el riesgo de desaparecer políticamente del escenario, engullidos por los grupos socialdemócrata y demócrata cristiano.
Si se proyectan solos, tienen que basar su campaña en las diferencias que mantienen con el presidente Chávez y su proyecto político, para lo cual tienen que presentar un plan de país que hasta ahora no tienen, y que requiere de procesar nuevas, viejas y profundas contradicciones entre los distintos factores que integran el frente.
Sus integrantes: Movimiento al Socialismo (MAS), Causa R, Bandera Roja y Patria Para Todos (PPT) e individualidades provenientes de otros factores. Precandidato visible: Henry Falcón, actual gobernador de Lara.
Bancarrota ideológica
Puestos, de hecho, frente a la confrontación electoral del próximo año, surge la pregunta: ¿Qué planteamientos ideológicos y políticos esgrimirá esta oposición ante el país?
Lejos de eso, la oposición probablemente planteará una campaña basada en exacerbar los errores del Gobierno y la ineficacia puntual de algunos servicios, porque ¿qué puede ofrecer a nivel reivindicativo que no esté contemplado en la Constitución Bolivariana y en las leyes habilitantes?
¿Qué puede ofrecer a nivel ideológico si sus proyectos de país, agotados, se hundieron con la IV República, arrastrando consigo valores morales, permanentes, de nuestro pueblo?
¿Qué puede plantear si su arquetipo del hombre y la mujer venezolanos se desdibujó en medio de la desigualdad y la miseria de nuestro pueblo?
¿Qué puede plantear para superar la propuesta humanitaria, igualitaria y justiciera del proyecto bolivariano?
En algún momento de este proceso histórico se pudo plantear la herejía: el socialismo, pero el presidente Chávez se adelantó.
La oposición venezolana está en bancarrota ideológica, y conducida sólo por su pragmatismo y los vínculos que la atan con los intereses antinacionales del imperialismo norteamericano.







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