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Publicado el 03/01/2011en El Tiempo.com.ve
Pancho Aguilarte
La batalla por las mega elecciones presidenciales y regionales tienen corriendo y en una pugnaz lucha a los sectores de la oposición. Varios frentes con un sin número de candidatos trabajan afanosamente para llegar con éxito a la meta.
Los socialdemócratas que agrupa a AD, UNT, Podemos, Causa R, MAS y Bandera Roja con cuatro aspirantes: Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup, Pablo Pérez y Manuel Rosales. Este último depende de que Chávez considere si le conviene o no la presencia del líder zuliano en el ruedo.
Copei, Proyecto Venezuela y Convergencia tienen a Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz y César Pérez Vivas, mientras esperan y aspiran Enrique Mendoza y Henrique Salas Romer.
Los independientes con presencia en el Parlamento nacional han decidido constituir una fracción y usar esa plataforma para potenciar las posibilidades de María Corina Machado. Intelectuales de la talla de Milos Alcalay, Alexander Luzardo y Herman Escarrá pretenden hacer valer las extraordinarias credenciales académicas y morales del constitucionalista de América para reclamar el espacio que los 300 mil votos del 23 de septiembre respaldaron esa opción en la tarjeta de Opina.
Henri Falcón, con fuertes nexos familiares en Barcelona, con una vida y éxitos en Lara, en una alianza circunstancial con Leopoldo López, juega a una candidatura impulsada por la sociedad civil que saldrá de aquel de los dos que resulte favorecido en las encuestas o en algún evento espectacular (como la famosa intervención de Caldera en el 92 que le diera la candidatura y la Presidencia, gracias al golpe de Chávez).
Hay otros que piensan en un escenario de confrontación, que obligue a un gobierno de transición, que los coloque en la silla presidencial aunque sea por dos años, mientras se celebran las elecciones. El panorama es sumamente difícil y complejo, porque mientras los adversarios de Chávez construyen un escenario electoral tradicional, la sociedad revienta por los cuatro costados, cansada de tanta violencia, carencias y problemas no resueltos que nos mantiene al borde del colapso.
Mientras Chávez aceleradamente desmonta lo que queda del Estado Democrático para instaurar su visión particular y retrograda del Socialismo, la oposición trabaja afanosamente en lo electoral, segura de que llegaremos al 2012, como si nada estuviera pasando.
Sin energías que da la oposición ante el conglomerado nacional por la falta de contundencia ante la ilegal decisión de una saliente asamblea para entregar una ley habilitante al Presidente y reducir al mínimo las actuaciones de los parlamentarios opositores y el manejo tradicional de la estrategia política ante el chavismo, como se evidenció en el acto de instalación, donde colocaron a Marquina para que abriera los fuegos sin tomar en cuenta las secuelas de su imposición por encima de los méritos de Yon Goicoechea, a quien, entre otros destacados estudiantes, se le debe el resurgimiento de la democracia como opción.
Ese fue un round sumamente fácil para los chavistas, un flaycito al cátcher, para utilizar un lenguaje beisbolístico, como a muchos les gusta en estos tiempos de round robín.
Hubiese sido preferible colocar al comunicador social Miguel Ángel Rodríguez, pero los partidos prefieren seguir colocados de espaldas al ciudadano, comprometidos con sus cálculos económicos electorales y no con los tiempos difíciles que nos ha correspondido vivir y que reclaman coraje, patriotismo y desprendimiento.
Si insisten en seguir por ese camino, tendremos a Chávez más allá de 2012.
Publicado el 03/01/2011en El Tiempo.com.ve
Pancho Aguilarte
La batalla por las mega elecciones presidenciales y regionales tienen corriendo y en una pugnaz lucha a los sectores de la oposición. Varios frentes con un sin número de candidatos trabajan afanosamente para llegar con éxito a la meta.
Los socialdemócratas que agrupa a AD, UNT, Podemos, Causa R, MAS y Bandera Roja con cuatro aspirantes: Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup, Pablo Pérez y Manuel Rosales. Este último depende de que Chávez considere si le conviene o no la presencia del líder zuliano en el ruedo.
Copei, Proyecto Venezuela y Convergencia tienen a Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz y César Pérez Vivas, mientras esperan y aspiran Enrique Mendoza y Henrique Salas Romer.
Los independientes con presencia en el Parlamento nacional han decidido constituir una fracción y usar esa plataforma para potenciar las posibilidades de María Corina Machado. Intelectuales de la talla de Milos Alcalay, Alexander Luzardo y Herman Escarrá pretenden hacer valer las extraordinarias credenciales académicas y morales del constitucionalista de América para reclamar el espacio que los 300 mil votos del 23 de septiembre respaldaron esa opción en la tarjeta de Opina.
Henri Falcón, con fuertes nexos familiares en Barcelona, con una vida y éxitos en Lara, en una alianza circunstancial con Leopoldo López, juega a una candidatura impulsada por la sociedad civil que saldrá de aquel de los dos que resulte favorecido en las encuestas o en algún evento espectacular (como la famosa intervención de Caldera en el 92 que le diera la candidatura y la Presidencia, gracias al golpe de Chávez).
Hay otros que piensan en un escenario de confrontación, que obligue a un gobierno de transición, que los coloque en la silla presidencial aunque sea por dos años, mientras se celebran las elecciones. El panorama es sumamente difícil y complejo, porque mientras los adversarios de Chávez construyen un escenario electoral tradicional, la sociedad revienta por los cuatro costados, cansada de tanta violencia, carencias y problemas no resueltos que nos mantiene al borde del colapso.
Mientras Chávez aceleradamente desmonta lo que queda del Estado Democrático para instaurar su visión particular y retrograda del Socialismo, la oposición trabaja afanosamente en lo electoral, segura de que llegaremos al 2012, como si nada estuviera pasando.
Sin energías que da la oposición ante el conglomerado nacional por la falta de contundencia ante la ilegal decisión de una saliente asamblea para entregar una ley habilitante al Presidente y reducir al mínimo las actuaciones de los parlamentarios opositores y el manejo tradicional de la estrategia política ante el chavismo, como se evidenció en el acto de instalación, donde colocaron a Marquina para que abriera los fuegos sin tomar en cuenta las secuelas de su imposición por encima de los méritos de Yon Goicoechea, a quien, entre otros destacados estudiantes, se le debe el resurgimiento de la democracia como opción.
Ese fue un round sumamente fácil para los chavistas, un flaycito al cátcher, para utilizar un lenguaje beisbolístico, como a muchos les gusta en estos tiempos de round robín.
Hubiese sido preferible colocar al comunicador social Miguel Ángel Rodríguez, pero los partidos prefieren seguir colocados de espaldas al ciudadano, comprometidos con sus cálculos económicos electorales y no con los tiempos difíciles que nos ha correspondido vivir y que reclaman coraje, patriotismo y desprendimiento.
Si insisten en seguir por ese camino, tendremos a Chávez más allá de 2012.







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