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Edgar Gutiérrez
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Mucho del interés preelectoral de la Opinión Pública está concentrado en las primarias presidenciales opositoras. La razón es obvia: el proceso es mucho más interesante y hay diversos candidatos –con buena imagen– en contienda. Esto contrasta notablemente con lo que ocurre en la acera contraria: En un acto celebrado en la avenida Bolívar de Caracas, Chávez se autoproclamó el pasado 13 de abril afirmando textualmente: “Hemos decidido que yo seré el candidato”. Hasta acá, sin sorpresas.
Sin embargo, la dinámica de contiendas electorales a nivel regional sí está representando un problema para Miraflores. Considero que esto marcará en definitiva cuál será su movimiento final. Me estoy refiriendo por supuesto al esquema definitivo que tendrán las elecciones el año entrante. Partiendo de la premisa que el Consejo Nacional Electoral no es un órgano independiente (pues cuatro de sus rectores están claramente inclinados hacia el oficialismo), la decisión sobre cuándo se celebrarán las distintas elecciones que deben efectuarse en 2012, estará determinada por lo que más le convenga al chavismo. Esa es la realidad. Creo que nadie duda de esta cruda y trágica afirmación que he hecho. Como he reiterado hasta el cansancio, los comicios del próximo año no serán normales. Pocas cosas lo son en Venezuela.
2012: regionales, presidenciales, regionales…
En este momento, legalmente las únicas elecciones que no pueden realizarse junto a las presidenciales son las de nivel local, por lo que esto sugiere que estos comicios podrían ser realizados después de las presidenciales (¿quizás en 2013?). No obstante, las elecciones regionales sí pueden hacerse de modo concurrente con las nacionales. No hay nada que lo impida y técnicamente es un proceso mucho más sencillo de organizar pues reviste menor complejidad. La otra opción es efectuarlas separadamente. A todo lo anterior se suma la posibilidad de una eventual elección presidencial adelantada. Entonces, ¿cómo podría ser en definitiva el panorama final para 2012? La lógica indica hasta el momento que para Chávez lo más sensato sería medirse primero él y sólo después, “todo lo demás”.
El razonamiento se desprende de lo siguiente: aunque el chavismo podría jugar a enredar a la oposición en el plano regional, las complicaciones en sus propias trincheras podrían ser mayores. La escogencia de algunos abanderados en detrimento de otros, podría desmovilizar a una parte de su base y esta situación de fragmentación debilitaría al candidato presidencial “oficial” de cara al evento más importante: en el que se juega la continuidad del modelo. Si esto es correcto, entonces lo más conveniente es que la escogencia de gobernadores se haga después. Tampoco descarto que se pretenda correr esta elección regional hasta 2013. Ya veremos.
A pesar de estas conclusiones, están ocurriendo cosas al interior del chavismo que indican que la “procesión va por dentro” y que las corrientes internas viven un proceso de canibalización y pugna muy fuerte. Muchos piensan que el oficialismo es un bloque político homogéneo, sin grietas y tremendamente disciplinado. Podría serlo para algunas cosas, pero no para todas. Donde menos lo es en materia electoral: las tendencias, las aspiraciones personales y los intereses tienen lugar y provocan dinámicas que a veces generan unos costos políticos internos muy grandes. Así como muchos se preocupan en la oposición por las heridas que podrían generar las primarias, también algunos en el chavismo vean con preocupación lo que pasa dentro de sus filas.
Chávez ya ha “escogido” candidatos a gobernadores en diversas regiones. Casi todos en Estados en los que hay gobernadores de la Oposición y que pretenden “marcar” a las precandidaturas. Así, en Miranda el “candidato oficial” es el actual vicepresidente Elías Jaua, en Zulia Francisco Arias Cárdenas, en Táchira Ronald Blanco La Cruz, en Carabobo se habla de Cliver Alcalá Cordones, en Lara Luis Reyes Reyes. En el PSUV no ha habido elecciones de base para escoger esos nombres. Han sido “escogidos” por un proceso denominado “cooptación”.
La cooptación
Para quien le resulte extraño el término, recurro a mi formación profesional para mostrarle uno de las tantas acepciones del mismo. Según el diccionario politológico más importante al que todos mis colegas recurren (Diccionario de Política de Bobbio, Matteucci y Pasquino), la cooptación se entiende como “un sistema de integración de un cuerpo colegiado –directivo o consultivo– por el cual uno o más miembros son elegidos bajo designación de los miembros ya en funciones (…) En el lenguaje democrático el término cooptación tiene generalmente un significado peyorativo en cuanto a los mecanismos para la elección de los dirigentes pues se presta fácilmente para favorecer el mantenimiento de la dirigencia en los cargos sin el consenso, o directamente de un modo contrario a los deseos de la base”.
Dejando por un momento la politología a un lado y explicándolo en términos llanos, electoralmente la cooptación es un mecanismo para escoger dirigentes por la decisión de los propios dirigentes, sin la participación de la base. Así de simple. Algunos lo llaman “el dedazo”. En el PSUV está ocurriendo. Ya hay candidatos a gobernaciones para 2012 y la militancia de esa organización reflexiona y se hace preguntas…
“La cooptación, como mecanismo interno en los partidos para la elección de sus autoridades o candidatos, es inconstitucional”…
“La Cooptación, es sin duda un sistema que pudiera ser profundamente perverso en una Nación que no haya llegado al nivel de conciencia social y política para interpretar y ejecutar la Democracia Participativa; regla que busca nombrar a sus propios miembros sin intervención de factores externos, en el caso del PSUV la militancia de Base”… sin embargo, el utilizar éste método perverso de Cooptación sería un atraso para nuestros Partido en materia de Democracia Participativa; criticamos a la Oposición y no podemos copiar sus acciones, el PSUV no es capitalista, derechista ni muchos menos fascista; por lo tanto, el esgrimir éste método entraría en un estado de reformismo democrático, perdería su esencia de Socialismo Bolivariano”
“La Cooptación es un método tan ignominioso en las democracias participativas que pudiera producir caudillismos”
Lo anterior no son declaraciones de analistas o dirigentes opositores, son solo algunas de las tantas afirmaciones hechas por militantes del PSUV en páginas como Aporrea y la Red Nacional de Twitter@s Socialistas. Léalas usted mismo. Haga el ejercicio de buscar en internet sobre la cooptación y el impacto dentro del chavismo. En mi criterio esto es apenas la punta del iceberg. El descontento que está medrando en la acera roja es importante y está generando sur respectivas consecuencias políticas.
Miraflores está al tanto. Aunque colocar las elecciones presidenciales en primer lugar pueda galvanizar las opiniones, el problema sigue estando ahí. Esa dinámica afecta al Presidente y la “solución” no ha sido efectiva. Es lógico. El chavismo viene en 2010 de elegir a todos sus candidatos a diputados nominales a la Asamblea por elecciones de base y a pesar de que Chávez se reservó el derecho de colocar a quien quiso en las listas cerradas (para proteger a algunos de sus cuadros), hubo participación de muchos. Muchos o pocos, pero la hubo. Si participaron millones o cientos de miles en esas primarias del PSUV no es lo sustantivo en el argumento que desarrollo, sino que hubo la oportunidad de que los inscritos en esa organización tuvieron el derecho a escoger a sus representantes.
Ahora están de regreso y cierran el paso para que la militancia pueda emitir su opinión. La reacción es obvia. Ahora mientras la oposición hace primarias en muchas partes, el chavismo se refugia en la cooptación.
Muchos dirán que estos conflictos subalternos se dejarán de lado cuando se trate de la permanencia de Chávez en el poder. Sí, eso ocurrirá, pero habrá situaciones en las que ese debate de tendencias internas no podrá ser soslayado. Un caso emblemático es el de Monagas, donde es un secreto a voces el distanciamiento que tiene el actual gobernador de esa entidad, José Gregorio “El Gato” Briceño. Muchos dicen que ya va de salida y que por eso se piensa en una eventual candidatura de Diosdado Cabello, por supuesto, por la vía de la cooptación. Más problemas. Más complejidad. En Mérida Tareck El Aissami quizás pueda contar con el respaldo de la base regional, ¿pero qué ocurrirá en Carabobo, Nueva Esparta y otros estados?
Más importante aún será determinar cómo serán los movimientos personales de algunos gobernadores chavistas que se encuentran ante la posibilidad de que Chávez pueda salir del poder, pero ellos quizás permanezcan. Aquí entra el instinto de supervivencia. Aquí comienza a dibujarse con mayor nitidez esa famosa discusión sobre el “chavismo sin Chávez”. Miraflores lo sabe y debe lidiar con eso. No todo es orden, jerarquía y absoluta disciplina del lado oficial.
Las últimas encuestas revelan que la campaña electoral adelantada por Chávez no ha surtido todo el efecto que el oficialismo desearía. Las promesas no terminan de calar. No saben o no están del todo claros si adelantar las elecciones sea el mejor camino. Quizás algunos piensan que si se desea reeditar lo que ocurrió en 2003-2004 se necesita tiempo y por lo tanto deba mantenerse la fecha de la elección presidencial hasta diciembre del año que viene.
Todo un dilema. La procesión va por dentro
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Mucho del interés preelectoral de la Opinión Pública está concentrado en las primarias presidenciales opositoras. La razón es obvia: el proceso es mucho más interesante y hay diversos candidatos –con buena imagen– en contienda. Esto contrasta notablemente con lo que ocurre en la acera contraria: En un acto celebrado en la avenida Bolívar de Caracas, Chávez se autoproclamó el pasado 13 de abril afirmando textualmente: “Hemos decidido que yo seré el candidato”. Hasta acá, sin sorpresas.
Sin embargo, la dinámica de contiendas electorales a nivel regional sí está representando un problema para Miraflores. Considero que esto marcará en definitiva cuál será su movimiento final. Me estoy refiriendo por supuesto al esquema definitivo que tendrán las elecciones el año entrante. Partiendo de la premisa que el Consejo Nacional Electoral no es un órgano independiente (pues cuatro de sus rectores están claramente inclinados hacia el oficialismo), la decisión sobre cuándo se celebrarán las distintas elecciones que deben efectuarse en 2012, estará determinada por lo que más le convenga al chavismo. Esa es la realidad. Creo que nadie duda de esta cruda y trágica afirmación que he hecho. Como he reiterado hasta el cansancio, los comicios del próximo año no serán normales. Pocas cosas lo son en Venezuela.
2012: regionales, presidenciales, regionales…
En este momento, legalmente las únicas elecciones que no pueden realizarse junto a las presidenciales son las de nivel local, por lo que esto sugiere que estos comicios podrían ser realizados después de las presidenciales (¿quizás en 2013?). No obstante, las elecciones regionales sí pueden hacerse de modo concurrente con las nacionales. No hay nada que lo impida y técnicamente es un proceso mucho más sencillo de organizar pues reviste menor complejidad. La otra opción es efectuarlas separadamente. A todo lo anterior se suma la posibilidad de una eventual elección presidencial adelantada. Entonces, ¿cómo podría ser en definitiva el panorama final para 2012? La lógica indica hasta el momento que para Chávez lo más sensato sería medirse primero él y sólo después, “todo lo demás”.
El razonamiento se desprende de lo siguiente: aunque el chavismo podría jugar a enredar a la oposición en el plano regional, las complicaciones en sus propias trincheras podrían ser mayores. La escogencia de algunos abanderados en detrimento de otros, podría desmovilizar a una parte de su base y esta situación de fragmentación debilitaría al candidato presidencial “oficial” de cara al evento más importante: en el que se juega la continuidad del modelo. Si esto es correcto, entonces lo más conveniente es que la escogencia de gobernadores se haga después. Tampoco descarto que se pretenda correr esta elección regional hasta 2013. Ya veremos.
A pesar de estas conclusiones, están ocurriendo cosas al interior del chavismo que indican que la “procesión va por dentro” y que las corrientes internas viven un proceso de canibalización y pugna muy fuerte. Muchos piensan que el oficialismo es un bloque político homogéneo, sin grietas y tremendamente disciplinado. Podría serlo para algunas cosas, pero no para todas. Donde menos lo es en materia electoral: las tendencias, las aspiraciones personales y los intereses tienen lugar y provocan dinámicas que a veces generan unos costos políticos internos muy grandes. Así como muchos se preocupan en la oposición por las heridas que podrían generar las primarias, también algunos en el chavismo vean con preocupación lo que pasa dentro de sus filas.
Chávez ya ha “escogido” candidatos a gobernadores en diversas regiones. Casi todos en Estados en los que hay gobernadores de la Oposición y que pretenden “marcar” a las precandidaturas. Así, en Miranda el “candidato oficial” es el actual vicepresidente Elías Jaua, en Zulia Francisco Arias Cárdenas, en Táchira Ronald Blanco La Cruz, en Carabobo se habla de Cliver Alcalá Cordones, en Lara Luis Reyes Reyes. En el PSUV no ha habido elecciones de base para escoger esos nombres. Han sido “escogidos” por un proceso denominado “cooptación”.
La cooptación
Para quien le resulte extraño el término, recurro a mi formación profesional para mostrarle uno de las tantas acepciones del mismo. Según el diccionario politológico más importante al que todos mis colegas recurren (Diccionario de Política de Bobbio, Matteucci y Pasquino), la cooptación se entiende como “un sistema de integración de un cuerpo colegiado –directivo o consultivo– por el cual uno o más miembros son elegidos bajo designación de los miembros ya en funciones (…) En el lenguaje democrático el término cooptación tiene generalmente un significado peyorativo en cuanto a los mecanismos para la elección de los dirigentes pues se presta fácilmente para favorecer el mantenimiento de la dirigencia en los cargos sin el consenso, o directamente de un modo contrario a los deseos de la base”.
Dejando por un momento la politología a un lado y explicándolo en términos llanos, electoralmente la cooptación es un mecanismo para escoger dirigentes por la decisión de los propios dirigentes, sin la participación de la base. Así de simple. Algunos lo llaman “el dedazo”. En el PSUV está ocurriendo. Ya hay candidatos a gobernaciones para 2012 y la militancia de esa organización reflexiona y se hace preguntas…
“La cooptación, como mecanismo interno en los partidos para la elección de sus autoridades o candidatos, es inconstitucional”…
“La Cooptación, es sin duda un sistema que pudiera ser profundamente perverso en una Nación que no haya llegado al nivel de conciencia social y política para interpretar y ejecutar la Democracia Participativa; regla que busca nombrar a sus propios miembros sin intervención de factores externos, en el caso del PSUV la militancia de Base”… sin embargo, el utilizar éste método perverso de Cooptación sería un atraso para nuestros Partido en materia de Democracia Participativa; criticamos a la Oposición y no podemos copiar sus acciones, el PSUV no es capitalista, derechista ni muchos menos fascista; por lo tanto, el esgrimir éste método entraría en un estado de reformismo democrático, perdería su esencia de Socialismo Bolivariano”
“La Cooptación es un método tan ignominioso en las democracias participativas que pudiera producir caudillismos”
Lo anterior no son declaraciones de analistas o dirigentes opositores, son solo algunas de las tantas afirmaciones hechas por militantes del PSUV en páginas como Aporrea y la Red Nacional de Twitter@s Socialistas. Léalas usted mismo. Haga el ejercicio de buscar en internet sobre la cooptación y el impacto dentro del chavismo. En mi criterio esto es apenas la punta del iceberg. El descontento que está medrando en la acera roja es importante y está generando sur respectivas consecuencias políticas.
Miraflores está al tanto. Aunque colocar las elecciones presidenciales en primer lugar pueda galvanizar las opiniones, el problema sigue estando ahí. Esa dinámica afecta al Presidente y la “solución” no ha sido efectiva. Es lógico. El chavismo viene en 2010 de elegir a todos sus candidatos a diputados nominales a la Asamblea por elecciones de base y a pesar de que Chávez se reservó el derecho de colocar a quien quiso en las listas cerradas (para proteger a algunos de sus cuadros), hubo participación de muchos. Muchos o pocos, pero la hubo. Si participaron millones o cientos de miles en esas primarias del PSUV no es lo sustantivo en el argumento que desarrollo, sino que hubo la oportunidad de que los inscritos en esa organización tuvieron el derecho a escoger a sus representantes.
Ahora están de regreso y cierran el paso para que la militancia pueda emitir su opinión. La reacción es obvia. Ahora mientras la oposición hace primarias en muchas partes, el chavismo se refugia en la cooptación.
Muchos dirán que estos conflictos subalternos se dejarán de lado cuando se trate de la permanencia de Chávez en el poder. Sí, eso ocurrirá, pero habrá situaciones en las que ese debate de tendencias internas no podrá ser soslayado. Un caso emblemático es el de Monagas, donde es un secreto a voces el distanciamiento que tiene el actual gobernador de esa entidad, José Gregorio “El Gato” Briceño. Muchos dicen que ya va de salida y que por eso se piensa en una eventual candidatura de Diosdado Cabello, por supuesto, por la vía de la cooptación. Más problemas. Más complejidad. En Mérida Tareck El Aissami quizás pueda contar con el respaldo de la base regional, ¿pero qué ocurrirá en Carabobo, Nueva Esparta y otros estados?
Más importante aún será determinar cómo serán los movimientos personales de algunos gobernadores chavistas que se encuentran ante la posibilidad de que Chávez pueda salir del poder, pero ellos quizás permanezcan. Aquí entra el instinto de supervivencia. Aquí comienza a dibujarse con mayor nitidez esa famosa discusión sobre el “chavismo sin Chávez”. Miraflores lo sabe y debe lidiar con eso. No todo es orden, jerarquía y absoluta disciplina del lado oficial.
Las últimas encuestas revelan que la campaña electoral adelantada por Chávez no ha surtido todo el efecto que el oficialismo desearía. Las promesas no terminan de calar. No saben o no están del todo claros si adelantar las elecciones sea el mejor camino. Quizás algunos piensan que si se desea reeditar lo que ocurrió en 2003-2004 se necesita tiempo y por lo tanto deba mantenerse la fecha de la elección presidencial hasta diciembre del año que viene.
Todo un dilema. La procesión va por dentro







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